La reserva, en el plano de sala
La mesa con reserva aparece como tal en el panel de mesas del TPV, junto a las libres, ocupadas y cobradas. La sala ve lo mismo que quien cogió la reserva.
Soluciones · Restaurantes de mesa
Las reservas aparecen en el plano de sala, la cocina recibe los platos por cursos con las alergias delante y la cuenta de la mesa de ocho se divide al céntimo. Sala, reservas y cocina, al mismo ritmo.
21:30 · Sala llenaEl camarero toma nota en el móvil y la comanda ya está en cocina.
Así pasa un día de un restaurante de mesa en Mesero, con sus pantallas reales y datos de ejemplo. Baja despacio: el reloj avanza contigo.
Las reservas del día están en el calendario, con su hora, su nombre, cuántas personas son y su estado por color. Las que entraron por tu enlace o desde la carta QR llegaron solas, sin una llamada en plena hora punta.
Y la mesa reservada aparece como tal en el panel de mesas del TPV: el camarero que abre la sala ve lo mismo que quien cogió la reserva. Reservas y lista de espera están en el plan Pro.
Los platos llegan a la pantalla de cocina con su mesa, su curso y sus notas, y cada uno dice en qué punto está: Nuevo, Preparando, Listo y Servido. Los tiempos por comanda avisan de la mesa que lleva demasiado esperando.
Las alergias marcadas en el ticket encabezan el pedido en la pantalla y salen las primeras en cada comanda impresa. Una pantalla de cocina en Starter, tres en Pro.
Cuatro formas de repartir, con las partes sumando siempre el total: por artículos, a partes iguales entre 2 y 6, personalizada («yo pago X, tú pagas Y») o pasando líneas a un ticket nuevo.
Puedes cobrar una parte ahora y dejar la mesa abierta con el resto pendiente, sin cuadrar nada a mano.
El grupo sin reserva se apunta en la lista de espera desde su móvil, o lo apuntas tú, y espera donde quiera: su página sigue su puesto en vivo y le avisa con sonido, y con una notificación del navegador si la permite, cuando su mesa está lista.
Tú decides cuánto se le espera tras avisarle y cuántos avisos se hacen antes de pasar al siguiente. Nadie bloquea la entrada mientras queda una mesa libre al fondo.
Cuentas el efectivo por billetes y monedas y Mesero lo compara con lo que dicen las ventas, cada datáfono y Bizum: si algo no cuadra, ves en qué método y cuánto, antes de cerrar el día.
Y como cada reserva acabó como sentada, no presentada o cancelada, el recuento de la noche es real, no una impresión. El control de caja viene en todos los planes.
En un restaurante de mesa el servicio se rompe en los traspasos: la reserva que no llega a sala, la alergia que no llega a cocina, la cuenta que nadie sabe repartir. Esto es lo que Mesero hace ahí.
La mesa con reserva aparece como tal en el panel de mesas del TPV, junto a las libres, ocupadas y cobradas. La sala ve lo mismo que quien cogió la reserva.
«+ Alergias» abre los 14 alérgenos en el ticket. Desde ahí salen las primeras en cada comanda, también en las reimpresiones, y encabezan el pedido en la pantalla de cocina.
La pantalla de cocina mantiene la secuencia real del servicio en lugar de sacarlo todo a la vez, y cada puesto ve solo lo suyo: plancha, freidora o frío.
Mover y unir mesas, descuentos, cortesías y anulaciones están en el propio TPV, con permisos por rol para que no cualquiera anule una línea ya enviada a cocina.
Con el CRM del plan Pro, vinculas al cliente a su ticket y el camarero ve sus visitas, su cumpleaños, lo que suele pedir y su nivel VIP. Sin cifras de gasto.
Las reservas entran por tu enlace y por la carta QR sin coste por cubierto ni por reserva recibida, y el cliente queda en tu CRM, no en la plataforma de otro.
El mismo TPV para todos. Lo que cambia es cuánta gente lo usa a la vez, cuántas pantallas tiene la cocina y qué se enciende alrededor.
Una sala y una cocina: 5 usuarios, 1 pantalla de cocina, el inventario básico, el fichaje del equipo y los pedidos QR. Sin reservas.
Reservas y lista de espera, el CRM, 3 terminales, 15 usuarios y 3 pantallas de cocina, además del club de clientes y los pedidos online.
Varios locales con un panel central, terminales y usuarios sin límite y registro de auditoría.
No son seis programas cosidos: es una sola base de datos. La mesa con reserva aparece reservada en el TPV, la comanda del móvil del camarero llega a la misma cocina y el cliente que vuelve tiene su ficha encima de la cuenta.
Starter, de 39 €/mes, cubre la sala y una pantalla de cocina con 5 usuarios. Las reservas, la lista de espera y el CRM están en Pro, de 79 €/mes, con 3 terminales, 15 usuarios y 3 pantallas de cocina.
Para bares y cafeterías de un solo operador: lo justo para vender, cobrar y cumplir.
Para restaurantes pequeños que quieren operar mejor sin complejidad extra.
Para restaurantes en crecimiento que necesitan operar y vender desde un solo sistema.
Para cadenas y franquicias que necesitan control, integraciones y multilocal.
Precios sin IVA (21 %). Compara qué incluye cada plan →
Si tu duda no está aquí, escríbenos: te responde una persona del equipo, en español.
Hablar con el equipoNo: están en Pro, de 79 €/mes, y en Enterprise. Barra y Starter no las incluyen. Durante los 90 días de prueba tienes acceso completo, así que puedes probarlas con tus turnos reales antes de decidir.
No. Las reservas van incluidas en el plan Pro sin coste por cubierto ni por reserva recibida, a diferencia de las plataformas de reservas que cobran por comensal sentado. Los datos del cliente quedan en tu propio CRM.
Sí. La mesa con reserva asignada aparece con ese estado en el panel de mesas del TPV, junto a las libres, ocupadas y cobradas, de forma que quien está en sala ve lo mismo que quien gestiona el calendario.
Se marcan en el ticket desde el TPV: «+ Alergias» abre los 14 alérgenos, o escribes la tuya. A partir de ahí salen las primeras en cada comanda, también en las reimpresiones, y encabezan el pedido en la pantalla de cocina. Con el CRM del plan Pro, las alergias de la ficha del cliente pasan solas al ticket al vincularlo.
Sí, de cuatro formas y con las partes sumando siempre el total: por artículos, a partes iguales entre 2 y 6 personas, personalizada («yo pago X, tú pagas Y») o pasando líneas a un ticket nuevo. Puedes cobrar una parte ahora y dejar la mesa abierta con el resto pendiente.
Cada reserva tiene un estado a lo largo de su vida: pendiente, confirmada, sentada, no presentada o cancelada. Marcas quién se ha sentado y quién no ha aparecido durante el servicio, y al cierre tienes el recuento real en lugar de una impresión.
Starter cuesta 39 €/mes, Pro 79 €/mes y Enterprise desde 149 €/mes; Barra, de 19 €/mes, es para una sola persona detrás de la barra. Puedes probarlo 90 días gratis, sin tarjeta, y no hay permanencia: cambias de plan o lo cancelas cuando quieras.
90 días gratis, sin tarjeta y sin permanencia, con acceso completo. Monta tu carta y tus turnos, activa el formulario de reservas y compara el lunes cuántas mesas se perdieron.