Artículos y stock
Das de alta los artículos con su unidad y su coste. El stock baja al vender, sube al recibir un albarán y se corrige con los conteos.
Mesero conecta inventario, compras, recuentos, mermas y recetas con la venta real. Eso mueve la conversación de "cuánto facturo" a "donde se va el margen".
Bajo stock y puntos de pedido.
Stock take y ajustes.
Seguimiento de entradas y lotes.
Desperdicio y causas conectadas.
El inventario de Mesero está conectado a lo que vendes: cada ticket descuenta ingredientes según el escandallo, así que el stock y el food cost se mueven solos.
Das de alta los artículos con su unidad y su coste. El stock baja al vender, sube al recibir un albarán y se corrige con los conteos.
Cada plato lleva su receta. Los componentes permiten escandallar elaborados —una salsa, una masa— y usarlos dentro de otros platos sin recalcular a mano.
Un extra de queso o una guarnición cambiada también descuenta lo suyo, que es donde se escapa el margen en cartas con muchos modificadores.
El informe de costes dice, plato a plato, cuánto cuesta hacerlo y qué margen deja. Es el termómetro de la rentabilidad de la carta y la base para decidir qué subir de precio y qué retirar.
Registras lo que se tira —caducado, estropeado, dañado o de más— con su motivo. Cada merma descuenta stock y suma a un informe que dice cuánto dinero se está perdiendo y por qué.
El conteo periódico cuadra lo que dice el sistema con lo que hay en la estantería, incluido conteo desde el móvil para no ir con el portátil a la cámara.
Un artículo se puede comprar a varios proveedores. Mesero registra cada oferta y usa esa información para pedir mejor.
El inventario no es un fin en sí mismo. Sirve para tres decisiones concretas que se toman cada mes.
Con el escandallo real de cada plato sabes qué margen deja hoy, no el que dejaba cuando escribiste la carta. La simulación de costes permite ver qué pasaría si sube el precio de un ingrediente antes de que suba.
Cruzando coste y ventas se ve qué se vende mucho con margen malo y qué deja margen pero nadie pide. Es la conversación que normalmente se tiene a ojo.
El informe de mermas por motivo suele señalar un proceso concreto —una cámara, una preparación, un turno— en lugar de un mal genérico.
El error habitual es intentar dar de alta el almacén entero antes de sacar ningún dato. Se abandona a la segunda semana. Este orden funciona mejor.
90 días gratis, sin tarjeta. Con los diez más vendidos suele bastar para llevarse una sorpresa con dos o tres.