1. Escanea el QR de su mesa
Los códigos se generan e imprimen desde el plano de sala, uno por mesa. El cliente abre la carta en su navegador sin instalar nada.
Mesero convierte la carta digital en un canal operativo real: QR por mesa, pedido desde móvil, pago sin app y envío directo al TPV y a la cocina. No es un extra aislado. Es una extensión de la misma operativa.
Fotos, alérgenos y modificadores.
Cobro desde el móvil del cliente.
Campañas y códigos sin salir del flujo.
Control visual por marca y mesa.
El pedido por QR usa el mismo motor que el pedido online, en su modalidad «En mesa». Para tu cocina no hay diferencia entre una comanda de camarero y una que llega del móvil del cliente.
Los códigos se generan e imprimen desde el plano de sala, uno por mesa. El cliente abre la carta en su navegador sin instalar nada.
Solo aparecen los platos que tengas activados para QR, con fotos, alérgenos, modificadores y traducciones. La carta del QR y la del TPV son la misma: cambias un precio una vez.
Con sus modificadores y notas, igual que haría un camarero. Tú decides si se paga en el momento o al final del servicio.
La comanda aparece en la pantalla de cocina y en la cuenta de la mesa en el TPV, con su zona y su curso, exactamente como una comanda de sala.
El cliente ve el estado avanzar —enviado, preparando, listo, servido— desde su propio móvil, así que deja de buscar al camarero con la mirada para preguntar.
Si no cobras por adelantado, la mesa se cierra como siempre desde el TPV, con las cuatro formas de dividir cuenta y el ticket con el QR de VeriFactu.
Desde Admin → Tema QR se configura todo lo que ve el cliente al escanear: el menú, la web de pedidos, la página de estado y el QR de buffet.
Esta es la diferencia práctica frente a los agregadores: aquí no hay un porcentaje por cada ticket que pasa por el QR.
Conviene ser concreto: hay formatos donde el pedido por QR cambia el servicio y otros donde solo añade una pantalla más. Esto es lo que vemos.
Es el caso más claro. La distancia entre la mesa de terraza y la barra es exactamente el tiempo que se pierde, y es donde la segunda consumición no se pide porque nadie pasa. El QR recupera esas rondas sin contratar a nadie más.
Aquí el QR es prácticamente obligatorio: el cliente pide ronda tras ronda desde la mesa, con tope por persona y control de platos premium, y la cocina recibe cada ronda separada. Es el modo buffet (AYCE).
Si la cola en caja es el cuello de botella, el QR reparte la toma de pedido entre todos los clientes a la vez. El pedido online y el kiosco de autopedido resuelven la misma tensión por otras vías.
Aquí conviene usarlo como apoyo, no como sustituto: carta consultable con fotos y alérgenos, y pedido por QR solo para bebidas o segundas rondas. La toma de la comanda principal sigue siendo del camarero.
Picos cortos con mucha gente a la vez y personal de refuerzo poco formado. El QR evita tener que enseñar el TPV a alguien que trabaja una sola noche.
Menú degustación, alta cocina y locales donde la explicación del plato es parte del producto. Ahí la carta digital sirve para alérgenos e idiomas, pero el pedido lo sigue tomando quien sabe contarlo.
90 días gratis, sin tarjeta. Genera los códigos desde el plano de sala, activa cuatro platos y pruébalo con una mesa real antes de imprimir nada.