La respuesta corta es que las tarifas públicas de entrada del mercado español se mueven entre 19 y 32 € al mes sin IVA. La respuesta útil es que esa cifra casi nunca es lo que acabas pagando. Esta guía desglosa de dónde sale la diferencia, con precios públicos de 2026 y las cinco líneas de factura que conviene preguntar antes de firmar.
Estos son los precios de entrada que los propios fabricantes publican en su web, sin IVA. Los recogemos y los revisamos en nuestra comparativa de TPV para hostelería, donde citamos la fuente de cada dato:
Vistos así parecen todos lo mismo. El problema es que una tarifa de entrada describe el plan más pequeño de cada fabricante, y esos planes no cubren lo mismo. Comparar 19,90 con 30 sin mirar qué incluye cada uno es como comparar dos menús del día por el precio sin leer los platos.
La cifra que importa: un TPV que cubra de verdad el día a día de un local con cocina —cobro, KDS, reservas, un canal de delivery y cumplimiento fiscal— se mueve entre 60 y 130 € al mes por local en 2026. Si te están ofreciendo eso por 19,90 €, la diferencia está en algún sitio; la cuestión es dónde.
Algunos proveedores cobran una implantación inicial de varios cientos de euros que no aparece en la página de precios. Es legítimo si incluye migración de carta y formación presencial; no lo es tanto si es una tarifa de entrada sin contenido. Pregunta qué incluye exactamente y qué pasa si no la contratas.
Hay dos modelos. Uno te vende (o alquila) un terminal propietario que solo funciona con su software: el coste se reparte en cuotas y salir cuesta el equipo entero. El otro corre sobre hardware estándar, de modo que una tablet, un iPad o un PC con navegador sirven, igual que la impresora térmica de 80 mm que ya tengas. La pregunta concreta es: ¿el hardware queda vinculado por software a vuestro contrato?
Es la partida que más infla la factura. La tarifa de entrada suele cubrir el cobro, y luego cada capacidad se activa aparte: pantalla de cocina, reservas, inventario, fidelización, delivery, multi-local. Un local que empieza en 19,90 € puede acabar en 90 € sin haber cambiado de plan, solo encendiendo lo que necesita para operar.
La forma de detectarlo antes de firmar es pedir el precio de tu configuración, no del plan base: «somos un restaurante de 40 cubiertos con cocina, dos terminales, reservas y delivery propio; ¿cuánto es al mes, con todo incluido?».
Aquí es donde un TPV «barato» se vuelve caro. Un porcentaje sobre cada pedido online o sobre cada cobro con tarjeta escala con tu facturación, mientras que una cuota fija no. Con 20.000 € al mes en canal online, un 2 % son 400 € mensuales: más que cualquier plan del mercado. Si te ofrecen software gratuito, casi siempre se paga por esta vía.
Con VeriFactu ya no es opcional. Algunos proveedores lo incluyen en la tarifa y otros lo cobran como módulo, y la diferencia puede ser de varios cientos de euros al año. Merece una pregunta explícita por escrito: ¿el registro fiscal, el envío a la AEAT y el QR del ticket están incluidos en el precio que me pasáis? En Mesero está incluido en los cuatro planes, desde el de 19 €/mes.
Antes de comparar proveedores, calcula tu propio número con esta cuenta. Sirve para cualquier fabricante:
Ese total dividido entre 12 es tu coste mensual real. Nuestra experiencia es que reordena bastante el ranking respecto a la tabla de tarifas de entrada.
Para que esta guía no sea una crítica genérica sin números propios, estos son los nuestros, sin IVA y por local:
Y las cinco líneas de arriba, en nuestro caso: sin alta, sin hardware obligatorio, sin módulos por función dentro de cada plan, sin comisión por pedido en el canal propio y con el cumplimiento fiscal incluido. El detalle completo de los planes está publicado, y el TPV para restaurantes explica qué cubre cada uno en la operativa diaria.
Un aviso honesto: Mesero no es el más barato de la lista de tarifas de entrada, y no pretende serlo. Lo que sostenemos es que el coste a 12 meses sale mejor cuando no hay módulos ni comisiones. Si tu local es una barra sin cocina ni delivery, esa ventaja se estrecha bastante — y conviene que lo sepas antes, no después.
La única forma fiable de saber si un TPV te encaja es montarlo sobre tu carta y tus precios reales y hacer un servicio con él. Mesero da 90 días de prueba gratis, sin tarjeta y sin permanencia, precisamente para eso. Si prefieres empezar comparando, la comparativa de TPV recoge los datos públicos de Revo, Ágora, Glop y Last.app con sus fuentes citadas.